SERIE ARQUITECTURA MENTAL

Temporada 1

Lección 1 — Parte IV

Del conocimiento a la transformación

Comprender cómo se construyó nuestra Arquitectura Mental es importante.

Descubrir que el cerebro conserva capacidad de cambio a lo largo de la vida resulta todavía más esperanzador.

Pero existe una diferencia fundamental entre comprender el cambio y producirlo.

Podemos leer decenas de libros, escuchar conferencias y reconocer perfectamente cuáles son nuestras creencias limitantes y, aun así, continuar reaccionando de la misma manera.

¿Por qué?

Porque comprender intelectualmente un patrón no significa que hayamos dejado de practicarlo.

La transformación comienza cuando el conocimiento se convierte en observación, elección y acción repetida.

Ahí dejamos de ser únicamente espectadores de nuestra Arquitectura Mental y comenzamos a convertirnos en sus arquitectos.

Primer paso: RECONOCER

No podemos modificar aquello que no somos capaces de observar.

Por eso el primer paso no consiste en combatir nuestros pensamientos ni en juzgarnos por tenerlos.

Consiste simplemente en reconocerlos.

Imagina que alguien hace un comentario crítico sobre tu trabajo.

Quizá inmediatamente aparezca un pensamiento:

“No soy suficientemente bueno.”

Después puede surgir una emoción: inseguridad, enojo, tristeza o frustración.

Finalmente aparece una conducta: defenderte, retirarte, abandonar el proyecto o evitar volver a exponerte a una situación semejante.

Todo puede suceder en pocos segundos.

La próxima vez, en lugar de reaccionar inmediatamente, intenta hacer algo diferente:

Observa.

Pregúntate:

¿Qué pensé justo antes de sentirme así?

Esa sencilla pregunta comienza a iluminar una parte de nuestra Arquitectura Mental que hasta entonces podía permanecer invisible.

Segundo paso: EXAMINAR

Reconocer un pensamiento no significa aceptarlo como verdadero.

Podemos aprender a tratar nuestros pensamientos como interpretaciones que merecen ser examinadas, no como fotografías exactas de la realidad.

La tradición cognitiva desarrollada por Aaron Beck presta especial atención a los pensamientos automáticos, las creencias y los esquemas mediante los cuales interpretamos los acontecimientos.

Por eso, ante un pensamiento como:

“Siempre fracaso.”

podemos detenernos y preguntar:

¿Siempre?

¿Existe alguna ocasión en la que haya conseguido aquello que me propuse?

¿Estoy describiendo un hecho o haciendo una generalización?

¿Qué evidencia tengo a favor de este pensamiento?

¿Qué evidencia existe en contra?

¿Podría interpretar la misma situación de otra manera?

El objetivo no es engañarnos con pensamientos artificialmente positivos.

Es algo mucho más serio:

Aprender a pensar con mayor claridad.

Tercer paso: ELEGIR

Aquí aparece uno de los momentos más importantes de todo el proceso.

Entre reconocer un patrón y repetirlo existe la posibilidad de introducir una nueva respuesta.

No siempre podremos controlar el primer pensamiento que aparece.

Tampoco podremos evitar todas las emociones desagradables.

Pero podemos desarrollar progresivamente la capacidad de decidir qué hacemos después.

Ante:

“No puedo hacerlo.”

podemos construir una alternativa más realista:

“Todavía no sé si podré hacerlo, pero puedo intentarlo y aprender.”

Ante:

“Cometí un error; soy un fracaso.”

podemos responder:

“Cometí un error. Puedo analizarlo y corregir lo que esté a mi alcance.”

Observa algo importante.

No estamos sustituyendo una idea negativa por una fantasía positiva.

Estamos buscando una interpretación más equilibrada, comprobable y útil.

Ese pequeño cambio modifica el punto desde el cual tomamos nuestra siguiente decisión.

Cuarto paso: PRACTICAR

Aquí se encuentra una de las claves que con mayor frecuencia olvidamos.

Una nueva forma de pensar no suele consolidarse porque la comprendamos una sola vez.

Necesita práctica.

Los hábitos adquieren automaticidad mediante la repetición en contextos relativamente consistentes. Por eso el cambio sostenible suele requerir algo menos espectacular, pero mucho más poderoso que un momento de inspiración:

Repetición consciente.

Cada vez que reconoces un antiguo patrón y eliges deliberadamente una respuesta diferente, estás practicando una nueva manera de relacionarte con tu experiencia.

Al principio requerirá esfuerzo.

Después puede resultar más familiar.

Y aquello que se practica de forma consistente tiene mayores posibilidades de convertirse en una nueva respuesta habitual.

Un ejercicio de Arquitectura Mental

Durante los próximos siete días lleva un pequeño registro.

No necesitas escribir páginas.

Bastan cinco preguntas:

¿Qué ocurrió?

Describe brevemente la situación.

¿Qué pensé automáticamente?

Escribe la primera interpretación que recuerdes.

¿Qué sentí?

Identifica la emoción sin juzgarla.

¿Ese pensamiento era un hecho o una interpretación?

Busca evidencia a favor y en contra.

¿Qué respuesta diferente puedo practicar?

Elige una alternativa realista y concreta.

Por ejemplo:

Situación:

Recibí una crítica.

Pensamiento automático:

“No valoran lo que hago.”

Emoción:

Enojo.

Examen:

Una crítica a una parte de mi trabajo no significa necesariamente que todo mi trabajo carezca de valor.

Nueva respuesta:

Escucharé primero, separaré lo útil de lo que no lo sea y después decidiré qué modificar.

Hazlo durante una semana.

No busques perfección. Busca conciencia.

Lo que la psicología aporta a este proceso

El modelo cognitivo-conductual estudia precisamente las relaciones entre pensamientos, emociones y comportamientos. Los pensamientos automáticos pueden influir en cómo sentimos y actuamos, mientras que las creencias más profundas pueden condicionar la manera en que interpretamos diferentes situaciones. (CNBIotec)

Una herramienta estudiada dentro de esta tradición es la reestructuración cognitiva: identificar pensamientos, examinar la evidencia disponible y considerar interpretaciones alternativas. La finalidad no consiste simplemente en “pensar positivo”, sino en aprender a tratar determinadas interpretaciones como hipótesis que pueden ponerse a prueba. (PubMed Central (PMC))

También conviene evitar exageraciones sobre la neuroplasticidad. La evidencia de neuroimagen sugiere que intervenciones psicológicas como la terapia cognitivo-conductual pueden asociarse con cambios en la actividad y conectividad de determinadas redes cerebrales, aunque los mecanismos exactos continúan investigándose. (PubMed)

Y la investigación sobre formación de hábitos refuerza otra idea importante: la automaticidad requiere repetición y tiempo. Un ensayo con adultos encontró gran variabilidad individual y, entre quienes consiguieron formar el hábito estudiado, una mediana de 59 días para alcanzar su máxima automaticidad. No existe, por tanto, un número mágico de días aplicable a todas las personas y conductas. (PubMed)

Para recordar

Comprender abre la puerta.
Practicar comienza la transformación.

Tu Arquitectura Mental no se modifica porque un día decidas pensar diferente.

Comienza a modificarse cuando reconoces conscientemente tus antiguos patrones, los examinas y practicas respuestas más coherentes con la persona que deseas construir.

Una reflexión personal

Pregúntate:

¿Qué patrón de pensamiento he practicado durante años sin darme cuenta?

Después formula una segunda pregunta:

¿Qué nueva respuesta estoy dispuesto a empezar a practicar desde hoy?

No necesitas transformar toda tu vida de una vez.

Necesitas comenzar por un plano.

Después otro.

Después otro.

Así se reconstruye un edificio.

Y así también puede comenzar a rediseñarse una vida.

Idea clave

Tu historia explica parte de tu Arquitectura Mental, pero no tiene por qué escribir todos los planos de tu futuro.

Adolfo Galván Eguía                                                                                          Fin de la Parte IV -- Continua Parte V

Para profundizar

  • Beck, A. T. (1976). Cognitive Therapy and the Emotional Disorders.
  • Beck, J. S. (2020). Cognitive Behavior Therapy: Basics and Beyond.
  • Kahneman, D. (2011). Thinking, Fast and Slow.
  • Lally, P. et al. — investigaciones sobre formación y automaticidad de hábitos.
  • Revisiones contemporáneas sobre reestructuración cognitiva y los efectos neurobiológicos asociados con la terapia cognitivo-conductual.